Adiós a los calambres musculares | Acide Blog

¿Alguna vez te has despertado por la noche con un intenso dolor en la pierna durante unos segundos? Seguramente, lo que te ha ocurrido es que te ha dado un calambre muscular en la pierna.  Puedes prevenirlos y decir adiós a los calambres musculares.

El calambre muscular no es una maldición, si te interesa entender qué puedes hacer para prevenirlos, te invitamos a que leas este artículo de misremedios.com.

¿Qué Es un Calambre Muscular?

Puede que alguna vez tras realizar ejercicio, o también estando durmiendo, sientas un dolor agudo en tu pantorrilla o en el pie. Tus músculos de repente se ponen duros, notas como si se apretaran y se tensaran, y eso te provoca un fuerte dolor momentáneo. Esto es lo que ocurre cuando sufres un calambre o espasmo muscular.

Esta dolencia se caracteriza por la contracción de los músculos de una zona, que pueden tardar algunos segundos hasta relajarse, provocándonos un dolor intenso.Es habitual, que tras el calambre sintamos el músculo donde se ha producido el espasmo dolorido durante unas pocas horas, o incluso un día.

Las zonas más frecuentes donde se producen son en las piernas y en los pies, aunque también pueden darse en las manos, los brazos, el muslo o el abdomen.

Si estos calambres ocurren de forma poco frecuente no hay que alarmarse, ya que podemos tratarlos en casa. Por el contrario, si los espasmos musculares se producen de forma muy seguida, es recomendable consultar al médico ya que puede relacionarse con problemas de salud.

¿Por Qué Puedo Sufrir Calambres?

Entre las causas que pueden producir espasmos o calambres musculares, podemos identificar como desencadenantes:

  • Mala circulación de la sangre
  • Lesiones musculares
  • Ejercitarse en condiciones de calor o frío excesivo
  • El uso repetido de un mismo músculo durante el ejercicio
  • Sufrir estrés
  • No realizar estiramientos antes de practicar ejercicio
  • Deshidratación
  • Falta de minerales en la sangre como potasio, calcio o sodio
  • Hipotiroidismo
  • Sedentarismo
  • Embarazo
  • Efectos secundarios de la medicación
  • Llevar los zapatos equivocados

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Como te comentábamos antes, aunque los espasmos se pueden producir en cualquier momento del día, es muy común sufrirlos durante nuestras horas de sueño. Las causas de que se produzca en este momento en concreto no se llegan a comprender del todo, pero se apunta a que puede deberse a dormir en una mala posición durante el sueño.

¿Quién Es Más Propenso a Sufrirlos?

Todos podemos sufrir espasmos musculares, pero es cierto que hay ciertos factores que nos pueden hacer más propensos a tenerlos. Las personas mayores, los bebés, los atletas, las personas obesas, las que fuman y las que toman algunos medicamentosos diuréticos, se encuentran entre ellas.

5 Formas de Prevenir Los Calambres Musculares

Como se suele decir, más vale prevenir que curar, por eso te compartimos unos cuantos consejos que te ayudarán a reducir el riesgo de que aparezcan los calambres o espasmos musculares.

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  • Mantenerse hidratado. Ya te hemos contado en numerosas ocasiones la importancia que tiene mantener una buena hidratación para nuestra salud. Para este caso ocurre lo mismo. Es muy recomendable que tanto antes, durante y después del ejercicio bebas agua, y sobre todo si hace calor. Esto no solo te ayudará a prevenir los calambres sino que mejorará tu rendimiento.
  • Realizar estiramientos, sobre todo antes y después de hacer ejercicio.
  • Guardar una dieta sana y equilibrada y comer alimentos ricos en potasio, calcio, magnesio y sodio, como por ejemplo plátanos o aguacates.
  • Limitar el alcohol y la cafeína, ya que pueden hacer que te deshidrates antes.
  • Aumentar de forma gradual el nivel de actividad. Cuando vayas a realizar ejercicio tómatelo con calma y ve progresando poco a poco, no te fuerces demasiado y así evitarás sobrecargar tus músculos.

¿Qué Hacer para que los Calambres Musculares Desaparezcan?

A continuación te explicamos qué es lo que puedes hacer para aliviar el dolor del espasmo muscular una vez se ha producido.

  • Masajear los músculos de la zona afectada. Con tus pulgares, y con un nivel de presión medio, ve masajeando los músculos de la zona donde te ha dado el calambre, dibujando un movimiento circular con los dedos. Hazlo tanto en área en la que sientes el dolor, como alrededor de ella para ayudar a mejorar tu circulación. Realiza el masaje durante unos minutos hasta que notes que el dolor disminuye.

  • Realizar estiramientos. Cuando sufrimos un calambre, nuestros músculos se quedan agarrotados y rígidos debido a los espasmos, y el estiramiento nos ayudará a que se relajen y se ablanden. Cuando notes que empieza a dolerte el músculo por la tensión, deja la actividad que estabas haciendo y trata de estirarlo por donde se está produciendo el calambre.Por ejemplo, imagina que te da en una pierna cuando estás durmiendo. Una buena forma de detener el calambre es levantándote y poniéndote de pie, ya que al poner algo de peso en la pierna donde sientes esa rigidez, el dolor disminuirá. También puedes sentarte en una silla y estirar tus piernas, sin doblar las rodillas. Con los dedos de las manos tócate las puntas de los pies y estira hacia ti.
  • Realizar un baño con sales de Epsom. Otro buen remedio para calmar el dolor tras un calambre muscular es darse un baño con sales de Epsom. Para prepararlo, llena la bañera con agua tibia y echa sales de Epsom. A continuación, toma un baño durante 10 o 20 minutos. Gracias al calor del agua y a las sales tus músculos se calmarán, destensándose y aliviando el dolor.
  • Aplicar frío en la zona. El frío puede ayudarte a aliviar el dolor, por lo que puedes aplicarte una bolsa de hielo o una compresa fría en la zona afectada, pero recuerda poner una toalla o venda entre la piel y el hielo para evitar dañarla. Mantén el frío entre unos 5 y 15 minutos para notar alivio.
  • Levantar la zona afectada. Cuando se sufre un calambre muscular es bueno ayudar a mejorar la circulación para aliviar el dolor, y eso podemos conseguirlo elevando la zona muscular afectada. Si el calambre te ha dado en la pierna por ejemplo, mantenla en alto apoyándola sobre un cojín durante un buen rato.
¡Adiós a los calambres!

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Fuente: misremedios.com.

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